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viernes, 14 de agosto de 2020

6 veces

Abrazando la taza de café 
tu mano dibuja una tenue silueta, 
un rastro perfecto, 
Un suave látigo que puede domar un alma solitaria, 
Uno que puede borrar incontables sueños salvajes 
para lograr ser, 
tu rincón, tu paisaje y tu lluvia… 
Un lugar para nosotros.

martes, 26 de abril de 2016

Sol

Hoy te escribo una sonrisa
para guardarla en un mar sin fondo
entre sonajas y muñecas de biscuit
Hoy me disfrazo de azul y noble
para llenar de rosas tu cuna 

Nuestra historia comienza hoy
en tu nombre coloreando la penumbra
en tus dulces llantos
dibujados en nuestros cuerpos
que nos mantienen cautivos
mirando el pasado al revés, justo hoy.


lunes, 21 de abril de 2014

Mediocre


Despierto de golpe
echando un humo gris
y mi mente sigue inmersa
en las olas que truenan en ella

Mi sueño codicioso
tropieza en la oscuridad
y clama tenaz no perecer
como un aire fuerte
que no lastima
Como un poema para nadie
que trota sobre el campo
entre columnas de figuras
despechadas y tediosas

Ansiando ser la letra de ese poema
incoherente y manso
el frondoso trigal
se traga sus voces esotéricas
y sus miradas huérfanas
apenas guiñen, deformes.



lunes, 22 de abril de 2013

Si mis recuerdos hablaran mentirían

Te vi cabalgar en un estrecho
donde reposan los recuerdos
del jazmín decolorado
el cielo azul suplicio
y el moho postrado impaciente

Allí crecí sin raíces
y mis hojas se desvanecieron
bajo frutos trémulos
que caen de bruces
expuestos a las sombras
al sedicioso suspiro de la hojarasca
y sus carcajadas lúdicas

Tu frivolidad asoma astillada
cual ausencia desvanecida
en el olvido cauteloso
contados en treinta eneros
que difaman mi pluma coludida

Símil a la hoja seca que serpentea
aboceto una larga negrura
y visito tu pretérito cobijo
caigo en tu gélido regazo 
del cual apenas visto
el viento del olvido faculta arrastrar

Es lo que queda de mi
el invento de un error
el grito desgarrando el silencio
a la suplica de tu apología
que mi angustia calcina

Embriagado de la omisión
ansío amputar mi sudor
y huir entre aleteos
a la ruta de las horas marchitas
del llanto insolente
y la duda eterna